Encontrar el famoso punto G requiere un tacto que a menudo es
difícil que la mujer logre sola.
Quizá podría encontrar una postura en que pueda casi llegar por
su cuenta, pero será incómoda y
probablemente no podrá más que localizarlo,
si es que consigue hacerlo.
Le resultará muy difícil estimularlo o darle masajes
Antes de empezar, la mujer debe vaciar la vejiga. El punto está
cerca de la vejiga, y su estimulación podría hacer sentir al
principio necesidad de orinar. Puede tumbarse de espaldas, con
las piernas elevadas
También puede colocar una almohada debajo de sus nalgas para
lograr mayor apoyo y comodidad. La vagina debe estar bien
lubricada
La primera vez que experimenten con esto, el hombre debería
comenzar utilizando sólo un dedo. Mete el dedo lentamente, y
luego dóblalo para que la yema toque el techo de la vagina
Así doblado, llévalo lentamente por el techo hacia el principio,
como si estuvieras volviendo al clítoris.
Lo encontrarás a medio camino de la parte trasera del hueso
púbico y el clítoris, en la zona de la pared delantera hacia la
abertura
El corazón del Punto G no está realmente sobre la pared pero se
puede sentir a través de ella.
Su textura es distinta a la del tejido sedoso que lo rodea; es
más fuerte y con una superficie desigual, como la areola del
pezón cuando se excita, o como el paladar
El tamaño varía:
puede ser como un guisante o tener el tamaño de una moneda de
cincuenta pesetas, y se hincha cuando se estimula, elevándose
ligeramente en el medio
El dedo anular o corazón del amante ofrece el acceso más fácil o
más cómodo al punto, con los otros dedos apoyados ligeramente
contra los labios menores y la parte inferior de la palma en
posición para ejercer una ligera presión contra el clítoris,
estimulándolo un poco
Las primeras veces que se toca el punto pueden despertar cierto
miedo en algunas mujeres; algunas podrían incluso experimentar
dolor. Muchas también sienten como si tuvieran que orinar,
aunque acaben de vaciar la vejiga. Esta sensación sólo dura de
unos diez a cuarenta segundos, más o menos, para luego cambiar
normalmente a un intenso placer sexual. Pero esto quizá no
ocurra en seguida; pueden pasar semanas o incluso meses antes de
que se experimente este gran placer
Tal vez la mujer sentirá una sensación agradable las primeras
veces que se toca el punto G, sensación que luego desaparecerá
de repente; el punto puede llegar a ser demasiado sensible, y
por tanto cualquier presión es excesiva
Se deberá aligerar el tacto o salir, si es necesario, hasta que
ella pueda tolerar más. Cuantas más veces se dedique la pareja a
este contacto tan íntimo, la tolerancia de la mujer se ampliará,
al igual que sus posibilidades de placer
El punto G normalmente puede aguantar una estimulación más
intensa, durante períodos más largos, que el clítoris. Sin
embargo, el hombre debe ser extremadamente suave al principio
A diferencia de los hombres, las mujeres podemos tener orgasmos
de varias maneras: vía clitoral, vaginal o a través de la
estimulación del llamado “Punto G”.
Este enigmático y pequeño espacio de la anatomía femenina, se
considera el foco de la máxima excitación en la mujer. Es una
masa compuesta por nervios, situada a dos o tres pulgadas de la
entrada de la vagina, y de forma parecida a un fríjol. Su tamaño
es, aproximadamente, el de una moneda mediana, aunque su
localización y dimensión, pueden variar entre una mujer y otra.
Descubrir el Punto G, sin embargo, no es una tarea fácil, por lo
que algunas mujeres llegan a creer que no lo poseen. Aquellas
que sí lo han encontrado, dicen disfrutar mucho la posición de
“perrito” durante el acto sexual, ya que le permite al pene del
hombre, un mejor acceso a la pared del frente de la vagina,
donde se encuentre dicho punto. Una presión firme, un ritmo
rápido y mucha fricción, facilitarán el logro del orgasmo del
Punto G. Es curioso cómo muchas mujeres, sienten una sensación
parecida al deseo de orinar, cuando se comienza a estimular el
punto, por lo que te recomendamos ir al baño antes de comenzar a
hacer el amor. Es posible, además, que eyacules una pequeña
cantidad de un líquido blanco o transparente, cuando llegues al
clímax. Tal vez, a tu pareja y a ti, les cueste un poco de
trabajo encontrar el “mágico Punto G” pero sin embargo, vale la
pena, pues podrán adicionar placer, experiencia y nuevas
sensaciones a la relación sexual. Así que, ¡inténtalo! ¡No
pierdas la oportunidad de experimentar un nuevo tipo de orgasmo
En la década de los 50 el médico alemán
Ernest Gräfenberg describió una pequeña zona ubicada en la cara
anterior de la vagina (si se hace el tacto podríamos decir que
está adelante, a "las menos diez del reloj") cerca de la uretra
femenina
Sería un área que al tacto se nota algo
elevada, con mayor sensibilidad erógena y que este médico
relacionaba con la eyaculación femenina (un líquido que no es
orina ni contiene espermatozoides). Al excitarse, algunas
mujeres, en el momento del orgasmo expulsarían este líquido.
Si bien algunos investigadores describen
la eyaculación femenina (llegué a ver películas donde mostraban
este fenómeno) y colegas brasileños presentaron un trabajo en el
Congreso Mundial de Sexología de Hong Kong (1999)
donde hablaban de otros puntos similares (Punto A), muchos le
restan importancia. El Dr. Gräfenberg (de la primera letra de su
apellido viene el nombre de punto G o punto de Gräfenberg) decía
que se producía, en algunas mujeres, la expulsión a través de la
uretra, de un líquido claro y transparente en el momento
culminante del orgasmo sin función lubricante ya que se emite en
el final del acto sexual.
Promovidas por lecturas que relacionaban
este punto con una mayor facilitación orgásmica, muchas mujeres
se propusieron buscarlo obsesivamente, olvidándose que el cuerpo
todo puede ser una extendida zona erógena. También es cierto que
otras mujeres dicen que se excitan en mayor medida, logrando el
orgasmo con facilidad cuando se estimulan (o lo hace su pareja)
-además del clítoris- en el interior de la vagina, quizás en el
famoso punto.
¿CÓMO ENCONTRARLO?
Si quisieras buscarlo lo más fácil es
que te acuestes en la cama con algunas almohadas bajo la pelvis
de tal manera que la entrada de la vagina quede elevada (similar
a la posición ginecológica); luego que tu compañero
lubrique sus dedos y tu vagina, y busque una zona más rugosa
ubicada en la pared anterior (recuerda: "a la menos diez del
cuadrante de un imaginario reloj"), sin presionar fuerte ni
constantemente sino más bien suave y moviendo el dedo de derecha
a izquierda y hacia atrás o en círculos: o sea, pasar por el
Punto G sin apretar ni concentrarse en él directamente.
" La segunda vez que fui con Alejandro,
él procuró buscarme el punto G (yo había intentado hallarlo
antes), me introdujo sus dedos y palpó suavemente en mi interior
hasta que sentí una gran excitación y él a su vez tuvo una
sensación como que estaba en contacto con algo distinto: tuve un
orgasmo diferente, intenso. Luego, mientras él me estimulaba el
punto G, lo hacía también con el clítoris; les recomiendo
hacerlo: es como tocar el cielo". Cecilia, 41 años, secretaria
¿EXISTE EL PUNTO G EN LOS
VARONES?
Se ha hablado que, en los varones,
también existiría un Punto G situado cerca de la uretra pero, en
realidad, se está hablando de la región prostática y no es fácil
acceder a este lugar porque hay que realizar la introducción
anal digital y tocar la próstata a
través de las paredes del recto, cosa que a muchos varones les
molesta o rechazan francamente. Hay quien describe mayor
excitación con la estimulación y masaje de este punto con más
rápida erección y mayor intensidad en la respuesta orgásmica con
un eyaculado de chorro continuo y vigoroso.
"Me gusta que mi pareja me introduzca
los dedos en el ano, profundamente, mientras me estimula oral y
manualmente el pene; es una sensación incomparable y así tengo
los mejores orgasmos aunque otras veces lo hagamos de la manera
tradicional". Carlos, 32 años, gerente
Esto que quizás les parezca extraño es
una práctica que llevan a cabo algunas parejas heterosexuales
(incluso con el empleo de falos artificiales o "vibradores") y,
por supuesto, las homosexuales que también lo
hacen, obviamente, con el pene. Otros niegan este punto en los
varones (lo relacionan sólo con la zona erógena
anal) aduciendo que es una de las tantas fantasías con las
cuales los humanos intentan aumentar su pasión.
Si recibe un adecuado masaje, la próstata incita al hombre al
orgasmo. Sin embargo, él no puede estimularse a sí mismo tan
fácilmente, ya que su punto G está dentro del recto, por lo
tanto será necesaria tu colaboración. ¿Quieres tratar? ¡Lo
volverás loco!
* Podrás sentir la forma de nuez que tiene la próstata si
introduces con toda suavidad y delicadeza un dedo por el
conducto anal y lo guías a través de su pared frontal.
* Aproximadamente a cinco centímetros presionas hacia adelante,
es decir, hacia su pene hasta notar el pequeño abultamiento a
esa altura.
* La posición que facilitará esta actividad es estando él
acostado boca arriba con las rodillas contra el pecho, que para
él será más excitante si tú lo pones en esa postura e inicias la
exploración.
* Dale un suave y pausado masaje hasta que lo hagas llegar al
orgasmo, que será mucho más intenso que uno normal.
Es importante insistir en que es sumamente delicado emplear el
tacto en la zona anal, pues es un tejido muy susceptible de
lastimarse si lo no lo haces con sutileza o si no empleas un
lubricante.
¿Quieres que él goce el doble? Prodúcele un mayor placer
estimulando su punto G al mismo tiempo que le practicas sexo
oral o cuando él te esté penetrando.
EL PUNTO A
Cuando la expedición de búsqueda del
Punto G estaba volviendo, algunos científicos agregaron, en
1996, una nueva zona vaginal que, supuestamente, produciría
rápidamente el orgasmo femenino. Lo llamaron Punto A (A-spot).
Estaría ubicado en la misma pared vaginal pero más atrás, a
medio camino entre el Punto G y el cuello de la vagina. De
acuerdo con un grupo de investigadores la estimulación del Punto
A produciría:
Mayor, más
rápida y prolongada lubricación
Mayor
excitación
Múltiples
orgasmos
Las posiciones que favorecerían, durante
la penetración, la estimulación de ambos puntos serían:
La mujer boca
abajo y el varón detrás suyo
Colocada la
mujer sentada en el borde de la cama y él arrodillado
delante
La mujer en la
posición popularmente llamada "del perrito"
Si detectan, en la vagina, una zona con
mayor sensibilidad erógena bienvenida sea, si ven salir una
emisión profusa durante el clímax no se inquieten y disfrútenla,
pero no se deberían sentir en menos o en falta "por no encontrar
el bendito punto G".
Fuente: Dr. Adrián
Sapetti, médico psiquiatra y sexólogo clínico, Director
del Centro Médico Sexológico
En 1980, dos investigadores del sexo efectuaron una conferencia
en la Sociedad para el Estudio Científico del Sexo (SSSS) en
Dallas y explicaron algo que apenas encontró credibilidad entre
los asistentes: los Drs. Beverly Whipple y John Perry dijeronque hay un PUNTO dentro de la vagina que es sumamente
sensible a la presión profunda. Se siente a través de la pared
anterior o delantera de la vagina aproximadamente cinco
centímetros de la entrada. Denominado como punto G o punto
Grafenberg, puede servir para llevar a las mujeres al orgasmo
mediante estímulos adecuados. Luego matizaron que es probable
que cada mujer tenga un punto G, pues habían encontrado un sitio
diferente en cada una de las mujeres que examinaron. Sería algo
así como el homólogo a la próstata masculina, pues en el momento
del orgasmo muchas mujeres eyaculan un líquido a través de la
uretra que es químicamente similar a la eyaculación del varón
pero no contiene esperma. Muchas personas creen que se están
orinando, y las mujeres se avergüenzan de esto al eyacular. Sus
compañeros pueden pensar que ha tenido lugar unamicción, y es una razón por la cual muchas mujeres ha
aprendido a suprimir el orgasmo, empequeñeciéndolo
voluntariamente
Para muchas mujeres es difícil estimular el punto G en la
posición del misionero, siendo mejor la postura en la cual la
mujer se sienta a horcajadas sobre el varón o se realiza la
penetración en posición trasera
La fuerza del músculo pubococcygeus de una mujer (PC) se
relaciona directamente con su habilidad para alcanzar el orgasmo
a través del contacto y cuando se aprende a fortalecer sus
músculos se logran mejores sensaciones
Masters y Johnson
Según estos investigadores hay tres tipos principales de orgasmo
en las mujeres:
1- El orgasmo vulvar activado por el clítoris
2- El orgasmo uterino activado por la comunicación y el roce
corporal
3- Y una combinación de los dos
Durante años las relaciones sexuales estaban influidas por los
comentarios de los médicos, pues ellos creían saber tanto de
anatomía como de comportamiento humano. En las dos décadas
anteriores a la investigación sobre el sexo, Masters y Johnson
habían conseguido una gran credibilidad. El matrimonio compuesto
por William Masters y Ms Johnson habían experimentado con un
gran número de voluntarios en su laboratorio del sexo, donde les
controlaban la respiración, los latidos del corazón, y otras
funciones corporales durante el contacto y la masturbación.
Después de observar los experimentos que filmaron y analizadas
las respuestas, declararon que el llamado orgasmo vaginal era un
mito. Desde entonces una legión de psicólogos crédulos dijeron
que era cierto y una nueva revolución científica se desencadenó.
Ahora los hombres debían poner todo su interés en estimular el
clítoris hasta la irritación, olvidándose del resto del aparato
genital femenino. Una nueva estupidez había sustituido a la
ignorancia anterior
"El clítoris es la única fuente de orgasmo en la hembra
-afirmaron rotundos- y si a este estímulo
agregamos el contacto con la piel,los
pezones, el lóbulo de la oreja, y la boca, aumentará la
satisfacción sexual.”
Desde entonces millones de hombres se convirtieron en pulpos
ansiosos por lograr tocar simultáneamente el clítoris, junto con
todas las partes del cuerpo sugeridas.Labor
ciertamente difícil de realizar, pero que los sabios (y desde
entonces millonarios) Masters y Johnson avalaron con nuevos
documentos, cintas en las cuales se oían respiraciones jadeantes
de placer, control de la presión sanguínea, latidos cardíacos y
una medición de la lubricación vaginal. Nadie había asistido
como observador a estos experimentos, ni sabemos cómo lograron
medir la lubricación vaginal en pleno orgasmo, pero el mundo
entero se rindió a sus pies y desde entonces el clítoris pasó a
ser considerado miembro de honor
Luego vinieron los detractores y en una conferencia efectuada en
1980 por el ginecólogo Martin Weisberg del Thomas Jefferson
University en el Hospital en Filadelfia, se dijo que esos
informes eran mera especulación
"He pasado la mitad de mi vida examinando a las mujeres,
hablando con ellas, tocándolas, quitando y
reestructurando sus órganos reproductores. Por ello debo decir
que no hayninguna próstata hembra y que las
mujeres no eyaculan"
Nuevamente debemos ser escépticos con este sabio doctor,
especialmente cuando asegura que ninguna mujer eyacula. La
pregunta es: ¿Tantas mujeres ha tenido en sus manos como para
asegurar este hecho? ¿Cómo puede saber si las mujeres eyaculan
durante sus orgasmos mediante una simple exploración
ginecológica?
Otros más audaces fueron Perry y Whipple, pues dispusieron de
una mujer voluntaria que debía ser estimulada mediante la mano
de su compañero para que averiguar la presencia del dichoso
punto G. Imagínense la escena, con la pareja desnuda en una
camilla, mientras los inquietos doctores miran minuciosamente la
vagina de la chica para ver qué ocurre allí dentro. Según
ellos...
"La vulva y la vagina eran normales sin masas extrañas o puntos.
La uretra era normal. Todo era normal. Ella tenía a su compañero
estimulándola mediante la inserción de dos dedos en la vagina y
acariciándolaa lo largo de la uretra. Para
mi asombro el área se empezó a inflar, se hizo oval, con uno o
dos centímetros detamaño,diferente del resto de la vagina. En un momento los
movimientos fueron similares a cuando se estáempezando a defecar, ydespuésexpulsó unfluido lácteo por lauretra. El material no era ningún tipo de orina y de
hecho, si el análisis químico fue correcto, su composición es
parecida al fluido prostático."
Bien, pues ya tenemos claro que las mujeres eyaculan, lo que nos
lleva a pensar que el resto de los investigadores no
consiguieron en toda su vida provocar un orgasmo a sus parejas
hembras, pues cualquier varón podrá asegurar que, efectivamente,
las mujeres eyaculan de manera similar al hombre
Después de verificar con algunos de sus propios pacientes,
Weisberg se convenció finalmente que las mujeres pueden y
realmente eyaculan. El pobre hombre necesitó ciertamente muchas
pruebas para confirmar algo que sabe la humanidad desde hace
milenios.
No hay ninguna duda tampoco que el punto G está presente en la
mayoría, sino en todas, las mujeres, aunque se necesita un
estímulo apropiado para que pueda ser “activado”. Ni siquiera
una mujer por sí mismapuede ser consciente
de su presencia y de la sensibilidad que se desarrolla con el
tiempo si es estimulado adecuadamente durante el contacto
sexual. El punto G está compuesto de tejido eréctil, y
reaccionará del mismo modo que el pene llenándose de sangre si
se le estimula sexualmente. El estímulo digital y la
masturbación mediante un vibrador, son los dos medios más
adecuados
¿Ignorancia mundial?
No creemos que la humanidad tuviera que esperar a que llegaran
Whipple y Perry para decirnos que existe un punto G en las
mujeres, pues lo más probable es que se supiera desde hace
cientos de años, aunque se le denominase de diferentes modos y
ni siquiera se mencionase. Los científicos son muy dados a decir
que han descubierto algo... que es de dominio público desde
antes. Es como si nos quisieran decir que nuestras valoraciones
y conclusiones son erróneas hasta que ellos nos demuestren que
no lo son
Hay varias razones para comprender que las personas ya sabían de
ese punto G, lo mismo que sabían que las mujeres también
eyaculaban. Los libros de sexualidad son muy recientes y todavía
figuran como bastante censurados en muchos países, por lo que el
aprendizaje se hacía de vis a vis, en privado, sin que casi
nadie tuviera interés en explicar cómo hacía el amor con su
pareja. Cuando las mujeres occidentales comenzaron a hablar
sobre el sexo generalmente hablaban muy románticamente,
empleando eufemismos para describir algo que había que adornar.
Si una mujer le decía a su amiga algo referente a su vida
sexual, probablemente explicaba que su compañero era "bueno en
la cama" o "un desastre." Ninguna mujer quería entrar en
detalles acerca de lo que él hacía o no hacía. Esta reticencia a
hablar aportando datos concretos sobre la técnica sexual era
seguida por la mayoría, por lo que había pocas posibilidades de
establecer comparaciones. Con el tiempo, la mujer occidental
aprendió sobre el sexo del modo más fiable: practicándolo más a
menudo
Por eso la literatura sobre el sexo y el comportamiento “normal”
o habitual de las parejas, no nos demuestra nada que no
supiéramos, aunque la diferencia es que estos informes hablaban
ya de manera más directa. Los pioneros fueron Masters y Johnson
y el informe Kinsey pero, como todos los pioneros, cometieron no
pocos errores en la forma de valorar y expusieron sus éxitos
escondiendo sus fracasos. Alfred Kinsey y su equipo de
investigadores, describieron en los años 50 qué parte o partes
de los genitales femeninos eran más sensibles al estímulo
sexual. Tres varones y dos mujeres ginecólogas controlaron a más
de 800 mujeres mientras se tocaban dieciséis puntos suavemente,
incluso el clítoris, los labios mayores y menores, la vagina y
la cerviz. Bien, nosotros no nos creemos este número tan
abultado de voluntarias y debemos pensar que le añadieron al
menos un cero para dar credibilidad a su informe. Para evitar
críticas del mundo científico, alegaron que emplearon un
dispositivo adecuado de medición de la intensidad del placer.
Este dispositivo ficticio demostró (?) que el clítoris era
sensible al roce pero no la vagina, olvidándose de un detalle
esencial: el punto G de la vagina es muy sensible, pero debe
manipularse con una presión profunda
Masters y Johnson afianzaron ese error y asumieron que el
clítoris era la única fuente de excitación sexual. Para
demostrarlo, seleccionaron voluntarias que se dejasen manipular
ante sus ojos por varones expertos en la estimulación del
clítoris femenino, y aunque damos por hecho que hubo miles de
voluntarios, no sabemos cómo lograron seleccionar a los mejores
¿Cómo es posible que una zona tan susceptible de otorgar placer
a la mujer llevase milenios oculta? ¿Cómo es posible que después
de explorar tantos agujeros femeninos ningún doctor se
apercibiera de tan maravilloso punto? Bien, la explicación que
han dado algunos para disimilar su torpeza, es que se les
entrenan para no estimular a sus pacientes sexualmente mientras
les están explorando, pues de ocurrir sus intenciones pudieran
interpretarse mal. Otros dicen que el punto G no es palpable
hasta que se estimula, del mismo modo que un pene está fláccido
durante un examen médico, pero se pone tieso cuando una mano
adecuada lo coge.Probablemente no todos los
doctores que han examinado vaginas han sido tan inocentes y más
de uno sabría con precisión la situación exacta de ese punto G.
Si lo llegaron a estimular o no nunca lo sabremos, pues su ética
profesional hubiera quedado en entredicho
El conocimiento del punto G fue divulgado por vez primera en
1981, en un libro titulado “Una nueva visión del cuerpo de la
mujer", escrito por Ladas, Whipple y Perry, editado por la
Federación de Centros de Salud de mujeres feministas. Esa
Federación dijo que la función de esa área era "rodear y
proteger la uretra llenándola con sangre durante la excitación
sexual y el roce, actuando como un lubricante entre el pene yla uretra"
Pero lo que poca gente sabe es que el Dr Ernst Grafenberg en
1950 había descrito ese mismo punto, así como la eyaculación
femenina en un artículo titulado: "El papel de la uretra en el
orgasmo de mujer"; pero el artículo, obviamente, no fue leído
ampliamente. Los pocos científicos que le apoyaron fueron
considerados como locos o ignorantes. Luego hubo un urólogo
llamado Bernard Hymel, especialista en tratar la incontinencia
femenina, quien dijo que la mayoría de los casos de esta
supuesta y abundante enfermedad en realidad eran eyaculaciones,
y no emisiones de orina. En tres ocasiones formales, Hymel
intentó convencer a sus colegas sobre sus estudios, pero fue
infructuoso. ¿Cómo admitir que una mujer pudiera tener un
orgasmo fuera del coito? Hasta ahora, a los varones nos han
dicho que era normal tener eyaculaciones espontáneas o
provocadas simplemente con el pensamiento, con el recuerdo y que
gracias a ello podíamos tener un orgasmo simplemente con la
imaginación. ¿Hay algún motivo para que no admitamos que las
mujeres pueden estar sujetas a las mismas sensaciones?
La ignorancia del punto G y la eyaculación de las mujeres han
causado no pocos traumas a las mujeres de todo el mundo y les ha
sumido en no pocas dudas. Una mujer de 21 años escribió que
estaban convencidos de que tanto ella como su marido se orinaban
cada vez que hacían el amor, especialmente cuando ella se ponía
a caballo encima de él. Él estaba tan enfadado porque la chica
se orinaba encima que pidió el divorcio
Otras mujeres informaron que durante toda su vida sexual se
llegaron a considerar como unas pervertidas y unas guarras. "Yo
nunca he revelado simplemente mi secreto -dijo una mujer- porque
cada artículo que leía insistía en que semejante acontecimiento
no era posible, que la mujer no eyaculaba. Me he sentido como un
monstruodurante muchos años, yestoy segura quemi maridotambién lopiensa"
El movimiento feminista ayudó promover la ignorancia que había
sobre el punto G y la eyaculación femenina, aunque lo hicieron
solamentepor su deseo de disminuir la
dependencia sexual de la mujer hacia el hombre. Las feministas
sentían que cambiando el enfoque de la atención lejos de la
vagina en favor del clítoris, era una valiosa manera de hacer
esto y por eso publicaron muchos artículos sobre la
imposibilidad del orgasmo vaginal
En resumen, no ha sido fácil discrepar públicamente contraMasters y Johnson y sus seguidores. Una prueba de ello es
que en 1990, durante una conferencia en la Universidad de
Queensland, Australia, un profesor declaró categóricamente que
la única fuente de orgasmo en las mujeres era el clítoris.
Cuando se le criticó en privado sobre esta afirmación, el
profesor dijo: "La pregunta sobre los orgasmos vaginales no es
popular entre mis colegas de la facultad médica".