Contactános a soytugeisha@gmail.com           (0223) 155-449847 /48    Mar Del Plata - Argentina

 

Zonas erógenas femeninas
 


  Óscar Emir Olivares Alonso


 

La mujer por muchos años –y desafortunadamente en algunos lugares todavía— fue criada y educada para “servir, complacer y estar dispuesta a los deseos de sus compañeros”, dejando de lado su satisfacción emocional, física y psicológica. La mujer era un objeto más para el hombre, era un receptáculo de espermas.
Afortunadamente, y gracias a las luchas femeninas, tanto hombres como mujeres han comenzado a tomar conciencia de que la mujer es también parte fundamental en la vida sexual de una pareja.

Los antiguos maestros chinos se guiaban por la doctrina del Tao del amor, donde lo más importante era buscar ese equilibrio con el entorno, y dicho equilibrio era conseguido a través de las relaciones sexuales.

Los maestros del Tao señalaban que la relación tenía que ser satisfactoria para ambos miembros de la pareja, ya que así se podría lograr una mejor salud tanto física como espiritual, además de que ayudaba a que las personas vivieran más años y su vida sexual se prolongara casi hasta su misma muerte.



En esta ideología lo más importante era la satisfacción de la mujer y evitar en sumo la perdida del llamado chin (semen), el hombre tenía que evitar eyacular en todos sus encuentros sexuales, esto lo hacía mejor amante y sobre todo no perdía energía, lo cual le ayudaba a llegar a la longevidad y estar en equilibrio con su entorno.
 


Mujeres insatisfechas


Desafortunadamente las cosas en el mundo occidental distan mucho de parecerse a las ideas de la antigua China. Pero lo que si se puede hacer es aprender a explorar el cuerpo y las zonas más sensibles del cuerpo femenino.
Las féminas comienzan a tener más libertad para hablar y practicar el sexo, los mitos que existen alrededor de la virginidad están quedando en el pasado –aunque no del todo—.

Para encontrar esas delicadas zonas corporales la mujer debe conocer en qué lugar es donde una caricia, un golpe, una fricción o un apretón le hace sentir excitación. Y esto lo puede hacer sola o en pareja.

El autoerotismo y la masturbación son dos elementos que la mujer puede poner en práctica para conocer los puntos más sensitivos de su piel. Lo más importante es recordar que no es necesario estar desnudas para hacerlo, también a través de la ropa se pueden estimular algunas áreas.
 



¿Qué es una zona erógena?


Como se mencionó en la entrega anterior (zonas erógenas del hombre). Se dice que el órgano sexual más grande que tiene el ser humano es la piel, y en ella ciertas partes son altamente sensitivas, es a estas áreas a las que se denomina como zonas erógenas.

Son tan sensibles gracias a que es justo ahí donde existe una red de terminaciones nerviosas sensitivas que reaccionan ante cualquier estímulo, sobre todo táctil. Y es justamente su sensibilidad lo que las hace una región digna y merecedora de ser explorada.



Los puntos del templo femenino


La mujer es muy receptiva, sin embargo en muchas ocasiones por su formación familiar, no se atreve o se deja llevar por sus sentidos y pone barreras para la estimulación. Podríamos decir que prácticamente todo el cuerpo femenino puede ser erógeno:

El rostro femenino es un área que debe ser estimulada sutil y tiernamente para obtener mejores resultados. No se debe olvidar la nuca, las sienes, lo párpados, las mejillas, la zona de las cejas, los bordes de la nariz; pero sobre todo la boca y los labios, estos últimos pueden ser explorados tanto con las yemas de los dedos como con la boca (besos). Recordemos que el beso es la primera muestra de atracción. Casi todo el rostro es sensible.


El cabello o mejor dicho, el cuero cabelludo es un lugar que sensibiliza a cualquier mujer, tocar su cabello desde la raíz, su cabeza, y sobre todo la parte que está cerca del cuello posterior –justo donde termina la salida del cabello— si se sabe estimular la mujer estallará de placer.

Las orejas son muy sensibles, pero hay que procurar tratarlas con suavidad, ya que el oído es muy delicado y un ruido fuerte puede provocar molestia más que excitación. Intercala mordisqueos y succiones en lóbulos y arco y no detendrás a la chica.

El cuello es la zona que permitirá saber al hombre –o mujer, depende de los gustos— si la fémina permitirá que su cuerpo sea explorado más a fondo. El cuello es la entrada a la intimidad y ese es un punto muy estratégico que debe ser tratado con respeto.

Las extremidades tanto superiores, como inferiores son altamente sensitivas. Desde las axilas hasta la palma de las manos son lugares ricos en terminaciones nerviosas, al igual que los muslos, sobre todo en su parte interior, las pantorrillas, las rodillas en sus 360 grados totales y la planta de los pies.
La espalda y los hombros femeninos son lugares enigmáticos y misteriosos, qué tal un masaje, o los besos suaves, las caricias, apretones, rasguños, entre otras cosas más pueden resultar muy placenteros para las damas.

Los senos son puntos erógenos en alto grado y desempeñan un papel importante en la vida sexual femenina; succiones, mordiscos, lamidos, pequeños golpes, pellizcos o presiones suaves originan que los pezones se pongan erectos y que la mujer se excite en demasía. Se debe tener cuidado con la estimulación de esta zona, ya que es una de las más frágiles y delicadas de la geografía femenina.

El ano es un área rica en terminaciones nerviosas que lo convierte en un punto clave para la estimulación erótica. Rodeado por las nalgas, las cuales pueden ser estimuladas con roces, caricias, fricciones, golpes, y demás cosas que a la mente se le ocurran.

El perineo, localizado entre el ano y la vagina, es una zona muy sensible que al ser estimulada provoca que la mujer sienta deseos por no detenerse ante sus instintos sexuales.

La vulva, formada por los labios mayores y menores que son en extremo ricos en terminaciones nerviosas. Ésta puede ser erotizada tanto por dedos, labios, lengua, pene, juguetes o algún otro objeto –siempre y cuando la chica esté de acuerdo—.

El clítoris es quizás la zona sexual más delicada y sensitiva de la mujer, además de que es relativamente sencillo estimularlo, lo cual tiene que ser poco a poco comenzando con una intensidad baja y con algo de lubricación para no provocar roces, hasta que los movimientos puedan irse haciendo más y más rápidos. Al igual que la vulva puede hacerse con boca, lengua, dedos, pene, etcétera.

La vagina es esa parte interior que está justo después de rebasar los pliegues internos; sus primeros cinco centímetros son los únicos que tienen sensibilidad, o sea que no hay que preocuparse por estar bien dotado, sino por saber mover y hacer el asunto. Si se sabe buscar bien, a través de la vagina se puede localizar el lugar interno más sensible de la mujer, el famoso punto G.
Tampoco hay que olvidar zonas como caderas, axilas, ingles, ombligo, zona púbica, el bajo abdomen y la parte inferior de la espalda. Pero sobre todo hay que recordar que la excitación femenina es mucho más lenta que la del hombre, así es que las cosas no deben ir tan rápido, ni se debe ser tan grotesco en los movimientos, caricias y golpeteos; todo debe de ir subiendo poco a poco de ritmo.

La estimulación a una fémina debe de ser como la música clásica donde los acordes son en un principio calmados y poco a poco suben de intensidad, hasta que la música nos ha sumergido un una serie de notas y ritmos interminables y absorbedores




 

Fuente: http://anodis.com